domingo, 30 de octubre de 2016

Gramática de la fantasía.

Los casi 7 euros mejor invertidos…

Hoy quería dedicar mis Palabras Menores a las mayores que escribió Gianni Rodari en “Gramática de la fantasía”, un libro que me acompaña desde los años ochenta, tanto en mi faceta artística y docente como vital. Al comprobar la edición del ejemplar que tengo, vi que se trataba de la colección “Reforma de la Escuela” del año 79 publicada en Barcelona por Ferrán Pellisa Editores… Pensé que, seguramente, existiría una edición reciente de un libro tan importante como necesario. Y sí, Editorial del Bronce lo reeditó en 2002. Hoy lo podéis conseguir en la Casa del Libro por apenas 6’95 € y, os puedo asegurar, que serán algunos de los “casi siete euros” mejor invertidos de vuestra vida…

Pero hablemos de “Gramática de la fantasía”… empieza Rodari citando una frase de Novalis (1772-1801): “Si tuviésemos una “Fantástica”, como los filósofos tienen  una “Lógica”, se habría descubierto el arte de inventar”.

Y a eso dedica Gianni Rodari su libro, a inventar una “Fantástica”, un arte de fabular: el arte de crear historias… Comienza diciendo el autor italiano que siempre hay un niño que pregunta: “¿Cómo se inventan las historias?” y, esa pregunta, merece una respuesta honesta. A partir de esa búsqueda éste es un libro esencial para quienes deseamos que la imaginación ocupe un lugar importante no sólo en la educación sino en la vida de nuestro hijos y alumnos.

A partir de ahí el libro reúne algunas formas de inventar historias para niños y, además, para ayudarles a inventarlas ellos solos… algunas, porque lo más importante es que nos da las claves para seguir inventando nuestras propias maneras de crear historias. Ahora ya: ¡nuestras!

“El binomio fantástico”, “El error creativo”, “Qué sucede después…”, “Las cartas de Propp”, “La palabra que juega”, “Las fábulas al revés”… son juegos y ejercicios tremendamente estimulantes y valiosos para que nuestros alumnos y nuestros hijos desarrollen su imaginación.

Hoy el “storytelling” lo llena todo en el mundo de la empresa, los políticos justifican sus acciones con la capacidad de crear “relato”... pues bien, este hombre en los años 30 y 40 del siglo pasado en la región italiana de Reggio Emilia ya disfrutaba y hacía disfrutar a los que compartían con él su “arte de inventar”… ya hacía felices a quienes, como él mismo dice en el prefacio de este libro:

"Tienen confianza en la creatividad infantil; a quienes conocen el valor de liberación que puede tener la palabra. El uso total de la palabra para todos me parece un buen lema, de bello sonido democrático. No para que todos sean artistas, sino para que nadie sea esclavo”. 

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