jueves, 3 de noviembre de 2016

Las lecciones americanas.

“Seis propuestas para el nuevo milenio”. Italo Calvino. Editorial Siruela 1998.

Conocí este libro en Francia a finales de los años noventa. Allí se llamaba “Las lecciones americanas”, porque se trata de la recopilación de seis conferencias que Italo Calvino debía pronunciar entre 1985 y 1986 invitado por la Universidad de Harvard. Curiosamente, las seis propuestas o lecciones, son en realidad cinco pues Calvino falleció antes de escribir la sexta e incluso antes de emprender el viaje para dictar la primera, exactamente el 19 de septiembre de 1985.

Nos dejó el gran creador de historias pero, afortunadamente, una carpeta conservó los manuscritos que para mí se han convertido en palabras mayores a los que hoy quiero dedicar mis palabras menores.

En principio, las charlas están dedicadas a reflexionar sobre algunos valores que la literatura debería tener en el milenio que se anunciaba. Yo diría que la literatura, el arte, la enseñanza, la educación y… la vida. Pues esos valores son: levedad, rapidez, exactitud, visibilidad, multiplicidad y… la sexta, de la que sólo conservamos el título, consistencia.

Desarrollar cada una de ellas desbordaría el marco de este post por eso prefiero dejarlas enunciadas y que cada una de ellas resuene en la cabeza del lector. ¿Por qué un genio como Calvino apostó por esos conceptos y no otros?: Levedad, rapidez, exactitud, visibilidad, multiplicidad y… consistencia.


El resto está en esa carpeta con las lecciones americanas.

domingo, 30 de octubre de 2016

Unas imágenes valen más que...



Para todos los que os habéis interesado en mi entrada del pasado día 26 de Octubre sobre "El elemento", aquí os dejo esta conferencia de Ken Robinson en las charlas TED. Por cierto, si no conocéis las charlas TED... no sabéis lo que os estáis perdiendo!!!

Gramática de la fantasía.

Los casi 7 euros mejor invertidos…

Hoy quería dedicar mis Palabras Menores a las mayores que escribió Gianni Rodari en “Gramática de la fantasía”, un libro que me acompaña desde los años ochenta, tanto en mi faceta artística y docente como vital. Al comprobar la edición del ejemplar que tengo, vi que se trataba de la colección “Reforma de la Escuela” del año 79 publicada en Barcelona por Ferrán Pellisa Editores… Pensé que, seguramente, existiría una edición reciente de un libro tan importante como necesario. Y sí, Editorial del Bronce lo reeditó en 2002. Hoy lo podéis conseguir en la Casa del Libro por apenas 6’95 € y, os puedo asegurar, que serán algunos de los “casi siete euros” mejor invertidos de vuestra vida…

Pero hablemos de “Gramática de la fantasía”… empieza Rodari citando una frase de Novalis (1772-1801): “Si tuviésemos una “Fantástica”, como los filósofos tienen  una “Lógica”, se habría descubierto el arte de inventar”.

Y a eso dedica Gianni Rodari su libro, a inventar una “Fantástica”, un arte de fabular: el arte de crear historias… Comienza diciendo el autor italiano que siempre hay un niño que pregunta: “¿Cómo se inventan las historias?” y, esa pregunta, merece una respuesta honesta. A partir de esa búsqueda éste es un libro esencial para quienes deseamos que la imaginación ocupe un lugar importante no sólo en la educación sino en la vida de nuestro hijos y alumnos.

A partir de ahí el libro reúne algunas formas de inventar historias para niños y, además, para ayudarles a inventarlas ellos solos… algunas, porque lo más importante es que nos da las claves para seguir inventando nuestras propias maneras de crear historias. Ahora ya: ¡nuestras!

“El binomio fantástico”, “El error creativo”, “Qué sucede después…”, “Las cartas de Propp”, “La palabra que juega”, “Las fábulas al revés”… son juegos y ejercicios tremendamente estimulantes y valiosos para que nuestros alumnos y nuestros hijos desarrollen su imaginación.

Hoy el “storytelling” lo llena todo en el mundo de la empresa, los políticos justifican sus acciones con la capacidad de crear “relato”... pues bien, este hombre en los años 30 y 40 del siglo pasado en la región italiana de Reggio Emilia ya disfrutaba y hacía disfrutar a los que compartían con él su “arte de inventar”… ya hacía felices a quienes, como él mismo dice en el prefacio de este libro:

"Tienen confianza en la creatividad infantil; a quienes conocen el valor de liberación que puede tener la palabra. El uso total de la palabra para todos me parece un buen lema, de bello sonido democrático. No para que todos sean artistas, sino para que nadie sea esclavo”. 

miércoles, 26 de octubre de 2016

El Elemento

 Esta es la primera entrada de un blog que irá recogiendo algunas reflexiones de autores y libros que han marcado, marcan, y espero lo hagan también en el futuro, mi aprendizaje y conocimiento. Ellos contienen las Palabras Mayores, aquí encontrarás mis: Palabras Menores.

"El Elemento". Ken Robinson. De bolsillo. Madrid 2009.
¿Cuántos genios han podido perderse por no encontrar su verdadero medio de expresión?...
Incluso... ¿Cuántos de ellos habrán sido considerados unos malos alumnos con resultados mediocres en sus escuelas?...

Como docentes hemos de estar pues abiertos a impulsar al alumno a buscar sincera y honestamente cuáles son sus talentos y las cosas que realmente le apasionan pues, la mezcla de estas dos ideas: Pasión y Aptitud serán las claves del éxito futuro. Pasión, definida como la capacidad de amar lo que haces. Aptitudes, como habilidades naturales que luego podrán ser desarrolladas a través del aprendizaje.

Igual que un pez no podría sobrevivir fuera de su elemento - el agua - tampoco nosotros podremos desarrollar todo nuestro potencial si no somos capaces de conocer y comprometernos con nuestro elemento. Identificarlo y potenciarlo serán claves para una vida de felicidad y éxito, no sólo propias, sino también volcadas a nuestro entorno y nuestra sociedad.

Claro que nuestra sociedad no alienta precisamente esta concepción de las cosas: el sentido común a veces se vuelve el mayor enemigo de la creatividad pues fomenta los temores: al fracaso, al conflicto con nuestro entorno, a la incertidumbre, a la desaprobación... límites que se nos imponen o, en ocasiones, nos auto-imponemos, pues tendemos a subestimar capacidades que no están estrictamente en el área racional, a no considerar mente, cuerpo y espíritu como un todo que debe crecer armónicamente o podemos tener una concepción lineal del tiempo que no nos deja entender la vida como un fenómeno cíclico en el que oportunidades y posibilidades se presentan siempre y cuando estemos receptivos y preparados para identificarlas y aprovecharlas.

Tal y como está concebida la escuela se convierte, en demasiadas ocasiones, en un sistema que inhibe ese potencial desarrollo, pues privilegia el razonamiento y la memorización frente a otras capacidades intelectuales y creativas. Jerarquiza las materias privilegiando los conocimientos matemáticos y analíticos frente a los humanísticos y, por último, crea una excesiva dependencia de los exámenes, lo que nos lleva a una concepción muy limitada de inteligencia.

Igual que los mentores que hemos conocido en nuestra vida nos han ayudado a ser mejores personas, a tener más éxito y, en definitiva, a ser más felices y procurar mayor felicidad a nuestro alrededor... Como maestros seamos los primeros mentores de nuestros alumnos a los que podemos ayudar a identificar aptitudes, afinar habilidades, aumentar su autoestima y, en definitiva, impulsarles a aprender mejor.

Por último, un identificador muy simple de estar en nuestro elemento: el tiempo deja de ser una convención lógica, pues las horas pasan volando. Igual que, cuando estamos fuera de él, los minutos parecen eternos... disfrutemos pues con intensidad y sinceridad de nuestro tiempo.

"No sabemos quiénes podemos ser hasta no saber qué podemos hacer" (Ken Robinson)