miércoles, 26 de octubre de 2016

El Elemento

 Esta es la primera entrada de un blog que irá recogiendo algunas reflexiones de autores y libros que han marcado, marcan, y espero lo hagan también en el futuro, mi aprendizaje y conocimiento. Ellos contienen las Palabras Mayores, aquí encontrarás mis: Palabras Menores.

"El Elemento". Ken Robinson. De bolsillo. Madrid 2009.
¿Cuántos genios han podido perderse por no encontrar su verdadero medio de expresión?...
Incluso... ¿Cuántos de ellos habrán sido considerados unos malos alumnos con resultados mediocres en sus escuelas?...

Como docentes hemos de estar pues abiertos a impulsar al alumno a buscar sincera y honestamente cuáles son sus talentos y las cosas que realmente le apasionan pues, la mezcla de estas dos ideas: Pasión y Aptitud serán las claves del éxito futuro. Pasión, definida como la capacidad de amar lo que haces. Aptitudes, como habilidades naturales que luego podrán ser desarrolladas a través del aprendizaje.

Igual que un pez no podría sobrevivir fuera de su elemento - el agua - tampoco nosotros podremos desarrollar todo nuestro potencial si no somos capaces de conocer y comprometernos con nuestro elemento. Identificarlo y potenciarlo serán claves para una vida de felicidad y éxito, no sólo propias, sino también volcadas a nuestro entorno y nuestra sociedad.

Claro que nuestra sociedad no alienta precisamente esta concepción de las cosas: el sentido común a veces se vuelve el mayor enemigo de la creatividad pues fomenta los temores: al fracaso, al conflicto con nuestro entorno, a la incertidumbre, a la desaprobación... límites que se nos imponen o, en ocasiones, nos auto-imponemos, pues tendemos a subestimar capacidades que no están estrictamente en el área racional, a no considerar mente, cuerpo y espíritu como un todo que debe crecer armónicamente o podemos tener una concepción lineal del tiempo que no nos deja entender la vida como un fenómeno cíclico en el que oportunidades y posibilidades se presentan siempre y cuando estemos receptivos y preparados para identificarlas y aprovecharlas.

Tal y como está concebida la escuela se convierte, en demasiadas ocasiones, en un sistema que inhibe ese potencial desarrollo, pues privilegia el razonamiento y la memorización frente a otras capacidades intelectuales y creativas. Jerarquiza las materias privilegiando los conocimientos matemáticos y analíticos frente a los humanísticos y, por último, crea una excesiva dependencia de los exámenes, lo que nos lleva a una concepción muy limitada de inteligencia.

Igual que los mentores que hemos conocido en nuestra vida nos han ayudado a ser mejores personas, a tener más éxito y, en definitiva, a ser más felices y procurar mayor felicidad a nuestro alrededor... Como maestros seamos los primeros mentores de nuestros alumnos a los que podemos ayudar a identificar aptitudes, afinar habilidades, aumentar su autoestima y, en definitiva, impulsarles a aprender mejor.

Por último, un identificador muy simple de estar en nuestro elemento: el tiempo deja de ser una convención lógica, pues las horas pasan volando. Igual que, cuando estamos fuera de él, los minutos parecen eternos... disfrutemos pues con intensidad y sinceridad de nuestro tiempo.

"No sabemos quiénes podemos ser hasta no saber qué podemos hacer" (Ken Robinson)

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